sábado, 30 de marzo de 2013

Mis fotos: El niño y el sundae.

     Estaba a escasos metros, la cara de alegría de este niño mientras comía su helado, me recordó mi infancia y la de mi hijo y todas las infancias. Esa época tan sencilla, tan simple y tan querida, que voraz e impiadosamente se lleva el tiempo.
     Infancia, etapa llena de dudas y preguntas no siempre respondidas, de carreras en el viento compitiendo con nadie y con todos, de un mundo de posibilidades por delante, de continentes por descubrir, de caminos por recorrer, posibilidades infinitas, nada esta prohibido, todo es posible, nuestros sueños tienen tiempo y el reloj marcha lento a la espera de nuestra decisiones.
      Más adelante, podremos ser cantantes o farmacéuticos, vigilantes o rateros, estudiantes o profesores, escalar el Himalaya o bucear en aguas transparentes, leer todos los libros, caminar todos los caminos, construir casas, afinar pianos, ser concertistas de violín, bailar bajos las estrellas y amar y  ser amados, infinitas son las posibilidades...pero en este momento, aquí y ahora, solo existe:  el niño y su  helado.

4 comentarios:

  1. En alguna ocasión escuché que la infancia es la época más feliz por la ingenuidad a la que abarca. Me gusto mucho este post, Mirta. Un saludo!!

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    1. Me alegro que te haya gustado. A mí me encanto la actitud del niño, lucía muy feliz.
      Saludos y gracias a vos.

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  2. tienes razón ese momento en que el niño come su helado, ese placer, ese instante de felicidad, se convertira en un dulcerecuerdo.

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    1. Creo que todos tenemos esos pequeños rinconcitos de alegría guardados en nuestras memorias y, es agradable traerlos al presente de vez en cuando; dan calorcito al alma.
      Gracias por tus palabras. Un gran saludo.

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