viernes, 15 de noviembre de 2013

Floris Genérica: La flor de Buenos Aires.

En la Plaza de las Naciones, existente desde 1956, que comprende más de 4 hectáreas de extensión, se encuentra la Florális Genérica.


Esta obra fue donada a la ciudad de Buenos Aires, por el escultor argentino Eduardo Catalano, quien le dio ese nombre para referirse a una flor inexistente, que puede ser una flor universal.








Fue realizada en el año 2000 y emplazada dos años después. Esta realizada en aluminio y acero, colocada sobre una fuente.

Formada por seis pétalos que miden casi 20 metros de altura y 13 metros de ancho, pesan aproximadamente 18 toneladas. En el centro posee cuatro pistries que se iluminan por la noche.


Cercana a la Facultad de Derecho y al Museo de Bellas Artes, en la zona de Recoleta, se ha convertido en un símbolo de la ciudad.

Además de las imágenes, es interesante escuchar las palabras con que Eduardo Catalano
explica su obra y, porque decidió emplazarla en este lugar: "Elegí esta plaza por ser un espacio verde, generoso y libre de caos arquitectónico. Un espacio sereno. A la vez, evite construir un objeto como son los símbolos urbanos. Mi objetivo fue concebir un entorno completo que abarque toda la plaza. Un espacio definido por su frondosa arboleda, la tierra esculpida con formas geométricas, rampas, senderos, un espejo de agua de 4 metros de diámetro desbordándose en cascadas, y un foco Floralis Genérica con sus movimientos continuos cambios de imágenes ambientales que se reflejan en sus pétalos brillantes".

Estas palabras completan la belleza de esta obra que atrae la atención de todos quienes visitan el lugar. 






Floris Genérica: un nuevo polo de atracción turística en Buenos Aires, logrado a través de la magia del arte...

miércoles, 13 de noviembre de 2013

El arte del Caos en Buenos Aires.

Domingo, 6 de la tarde, seminublado, de esos días primaverales de nuestra ciudad donde el clima no se define, pero la ciudad si.

Buenos Aires se define en su mayor exponente y nos brinda una muestra de arte al aire libre: el arte del caos.

Llegando a Avda. Corrientes donde se cruza con Avda. 9 de Julio y en donde se alza el emblemático Obelisco, nos encontramos con Avda. Corrientes cerrada al tránsito, por la realización de una carrera de autos especiales, que tiene su punto de partida a unos metros de allí. Es entonces cuando Buenos Aires despliega al máximo su "capacidad artística"...



Imposible continuar por Corrientes, los autos y las personas empiezan a formar parte de este arte-caos...


El personal de tránsito trata de organizar, ¿organizar?, hasta ellos se encuentran participando de una obra de arte que no comprenden muy bien...






En medio del ruido, bocinazos, apurones y ebullición, los turistas y habitantes de esta ciudad desperezan sus horas con la costumbre-indiferencia frente a esta renovada puesta en escena de nuestra ciudad.





Completando el cuadro, un coche se queda y debe ser empujado sobre el asfalto de Corrientes.

Mientras tanto, aprovechando el corte de Corrientes, un grupo de fans de Luis Miguel hace una demostración de su admiración por el cantante ¡¡¿¿??!!



Pero esperen todavía hay más...





A metros de allí, las fanáticas y fanáticos de Justin Bieber esperan, con gritos y emoción,  la salida de su ídolo, quien partirá hacia el recital que no termino de realizar...

Buenos Aires artista del caos, siempre activa, siempre sorprendiéndonos  siempre renovándose, siempre llevándonos al límite... 

Pero también nos da sabiduría, la sabiduría de la imagen a continuación...


La señora ha aprendido a vivir en Buenos Aires con sus tiempos y su calma, porque sabe que finalmente...


Buenos Aires nos brindara un hermoso atardecer, y el caos se aplacara, descansara y retornara... Pero después de todo este es parte del arte de vivir en esta apasionante ciudad, con su vida enloquecida y cambiante pero siempre lista para alienarnos y maravillarnos...

Buenos Aires... una parte de su arte, hoy: el caos.




lunes, 11 de noviembre de 2013

El arte de la medicina, perfeccionamiento constante y dedicación intensiva

Desde nuestros primeros años, en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, participábamos en el constante debate de qué era la Medicina, ¿era arte? si, porque exista lo que llamábamos el arte de curar; ¿era ciencia? evidentemente lo que estábamos aprendiendo tenía sin duda que ver con lo científico, ¿era un sacerdocio? si, porque el médico debía entregarse a su paciente en cuerpo y alma y ser consejero físico y espiritual. Esas tres preguntas marcaron nuestra vida de estudiantes y quedaron para siempre gravadas en nuestra mente.

Por eso, hoy en día, cuarenta años después de recibidos, todavía seguimos en el sacrificio diario y el aprendizaje constante. Solamente con un gran amor por la profesión se puede pasar un fin de semana entero, con más de tres horas por día, escuchando y participando en Jornadas de perfeccionamiento sobre superficie ocular.

Las imágenes que siguen son solamente un pequeño muestrario de nuestra dedicación, en cuerpo y alma, y lo felices que nos hace este maravilloso mundo que hemos abrazado con tanto amor y deleite.










Una concentración intensa, tratando de adquirir nuevos conocimientos para poner al servicio de nuestros pacientes. Afuera el sol brilla, dentro, nosotros seguimos con nuestra ardua tarea.


Pero de pronto una luz se prende en el horizonte, no solo de ciencia vive el hombre.










Para poder asimilar tanta información se necesita alimentar el cerebro, con mucha glucosa, un ambiente relajado que permita la distensión necesaria para la concentración. 


Espero haber podido transmitir que se aprende con todos los sentidos, y que nuestra denodada tarea requiere de incorporar todo lo que podemos... Seguiremos sacrificándonos por la humanidad... 






lunes, 4 de noviembre de 2013

Juana de Ibarbourou, la poetisa uruguaya que estremece el alma.


Hoy es una hermosa noche para disfrutar con los poemas de Juana de Ibarbourou, poetisa uruguaya, contemporánea. Publico tan solo una pequeña muestra de su inmensa y maravillosa obra


EL DULCE MILAGRO

¿Que es esto? ¡Prodigio! Mis manos florecen.
Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen.
Mi amante besóme las manos, y en ellas,
¡oh gracia! brotaron rosas como estrellas.

Y voy por la senda voceando el encanto
y de dicha alterno sonrisa con llanto
y bajo el milagro de mi encantamiento
se aroman de rosas las alas del viento.

Y murmura al verme la gente que pasa:
"¿No veis que está loca? Tornadla a su casa.
¡Dice que en las manos le han nacido rosas
y las va agitando como mariposas!"

¡Ah, pobre la gente que nunca comprende
un milagro de éstos y que sólo entiende
Que no nacen rosas más que en los rosales
y que no hay más trigo que el de los trigales!

Que requiere líneas y color y forma,
y que sólo admite realidad por norma.
Que cuando uno dice: "Voy con la dulzura",
de inmediato buscan a la criatura.

Que me digan loca, que en celda me encierren
que con siete llaves la puerta me cierren,
que junto a la puerta pongan un lebrel,
carcelero rudo carcelero fiel.

Cantaré lo mismo: "Mis manos florecen.
Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen".
¡Y toda mi celda tendrá la fragancia
de un inmenso ramo de rosas de Francia!

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RAIZ SALVAJE

Me ha quedado clavada en los ojos
la visión de ese carro de trigo
que cruzó rechinante y pesado
sembrando de espigas el recto camino.

¡No pretendas ahora que ría!
¡Tu no sabes en qué hondos recuerdos
estoy abstraida!

Desde el fondo del alma me sube
un sabor de pitanga a los labios.
Tiene aún mi epidermis morena
no sé que fragancias de trigo emparvado.

¡Ay, quisiera llevarte conmigo
a dormir una noche en el campo
y en tus brazos pasar hasta el día
bajo el techo alocado de un árbol!

Soy la misma muchacha salvaje
que hace años trajiste a tu lado.
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COMO LA PRIMAVERA

Como una ala negra tendí mis cabellos
sobre tus rodillas.
Cerrando los ojos su olor aspiraste,
dicendome luego:
-¿Duermes sobre piedras cubiertas de musgos?
¿Con ramas de sauces te atas las trenzas?
¿ Tu almohada es de trébol? ¿Las tienes tan negras
porque acaso en ella exprimiste un zumo
retinto y espeso de moras silvestres?
¡Qué fresca y extraña fragancia te envuelve!
Hueles a arroyuelos, a tierra y a selvas.
¿Que perfume usas? Y riendo te dije:
-¡Nintuno, ninguno!
Te amo y soy joven, huelo a primavera.
Este olor que sientes es de carne firme,
de mejillas claras y de sangre nueva.
¡Te quiero y soy joven, por eso es que tengo
las mismas fragancias de la primavera!

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DESPECHO

¡Ah, qué estoy cansada! Me he reido tanto,
tanto, que a mis ojos ha asomado el llanto;
tanto, que este rictus que contrae mi boca
es un rastro extraño de mi risa loca.

Tanto, que esta intensa palidez que tengo
(como en los retratos de viejo abolengo)
es por la fatiga de la loca risa
que en todo mi cuerpo su sopor desliza.

¡Ah, qué estoy cansada! Déjame que duerma;
pues, como la angustia, la alegría enferma.
¡Qué rara ocurrencia decir que estoy triste!
¿Cuándo más alegre que ahora me viste?

¡Mentira! No tengo ni dudas, ni celos,
Ni inquietud, ni angustias, ni penas, ni anhelos,
Si brilla en mis ojos la humedad del llanto,
es por el esfuerzo de reirme tanto...
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TE DOY MI ALMA DESNUDA

Te doy mi alma desnuda,
como estatua a la cual ningún cendal escuda.

Desnuda con el puro impudor
de un fruto, de una estrella o una flor;
de todas esas cosas que tienen la infinita
serenidad de Eva antes de ser maldita.

De todas esas cosas,
frutos, astros y rosas,
que no sienten vergüenza del sexo sin celajes
y a quienes nadie osara fabricarles ropajes.

Sin velos, como el cuerpo de una diosa serena
¡que tuviera una intensa blancura de azucena!

Desnuda, y toda abierta de par en par
¡por el ansia del amar!
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Juana de Ibarbourou
Juana de Ibarbourou
(08/03/1892 - 15/07/1979)

Juana de Ibarbourou 
Juana Fernández Morales 

Escritora uruguaya 



Nació el 8 de marzo de 1892 en MeloCerro Largo (Uruguay). 

A los diecinueve años contrajo matrimonio con Lucas Ibarbourou y se radicaron en Montevideo

Alcanzó el éxito con sus primeros trabajos, en los que aparecían sencillos poemas de ritmos contagiosos, que celebraban el amor y la naturaleza. Su amplia popularidad la hizo merecedora del sobrenombre de Juana de América

Sus dos primeras colecciones de poemas, Las lenguas de diamante (1919) y El cántaro fresco (1920) le lanzaron a la fama. A partir de entonces publicaría más de 30 libros, la mayoría de los cuales fueron colecciones de poesía, aunque escribió también unas memorias, Chico Carlo (1944), y un libro para niños. 

Sus últimos libros de poemas, entre los cuales se encontraban Estampas de la Biblia (1935) y Perdida(1950) muestran una mayor carácter más reflexivo. Oro y tormenta (1956), expone su actitud a la hora de enfrentarse a la vejez y a la enfermedad. Otras de sus obras son: Raíz salvaje (1922); La rosa de los vientos (1930); Los loores de Nuestra Señora y Estampas de la Biblia (1934); Chico Carlo (1944), cuentos autobiográficos de la infancia; Perdida (1950); Azor (1953); Mensaje del escriba (1953);Dualismo, antologíaDestino, relatos y Juan Soldado (1971), colección de dieciocho relatos. 

Ha escrito también varias obras para niños: Ejemplario (1927), libro de lectura; Los sueños de Natacha(1945). En 1968 publicó un volumen antológico de su producción lírica: Los mejores poemas

En 1947 fue elegida miembro de la Academia uruguaya, y en 1959 le fue concedido el Premio Nacional de Literatura otorgado ese año por primera vez. 

Juana de Ibarbourou falleció en Montevideo el 15 de julio de 1979. Fue enterrada con honores de Ministro de Estado en el panteón de su familia en el Cementerio del Buceo. 


Obras

Poesía

Las lenguas de diamante (1919)
Raíz salvaje (1922)
La rosa de los vientos (1930)
Perdida (1950)
Azor (1953)
Mensaje del escriba (1953)
Romances del Destino (1955)
Angor Dei (1967)
Elegía (1968)

Prosa

Cántaro fresco (1920)
Ejemplario (1928)
Loores de Nuestra Señora (1934)
Estampas de la Biblia (1934)
Chico Carlo (1944)
Los sueños de Natacha (1945)
Canto Rodado (1958)
Juan Soldado (1971) 



viernes, 1 de noviembre de 2013

El antónimo.

Sábado por la tarde, un esplendido día de sol, después de tantos días de esa molesta, pesada y grisácea presencia de un tiempo fuera de estación.

En la calle se sentía un aroma a fiesta, una alegría cantarina y simple, la que uno siente cuando su alma esta en sintonía con lo que la rodea.

Vengo caminando por Florida (¿cuando no?), a punto de cruzar Corrientes me encuentro con un payaso cargado con globos arrastrados por el viento, buena onda, me mira con una sonrisa y se presta para la foto, luego de tomarla, con alegre satisfacción levanto el dedo pulgar de mi mano derecha en demostración de agradecimiento. Un instante, cruzamos nuestra felicidad y seguimos adelante. En un rincón de mi alma una llamita de alegría se expandía, crecía y me decía que era posible, que en el mundo hay paz y armonía, que los seres humanos podemos compartir felices momentos, instantes que nos ayudan a tener alimento para la felicidad...




Unos días después le muestro la foto a una amiga, no soy un plomo que torturo a mis conocidos con todo lo que fotografío, eso lo dejo para Internet; simplemente ese día surgió el tema y como me había sentido tan feliz trate de transmitirlo, además: "-Mira está Kitty", tu favorita, de inmediato el acompañante de mi amiga, me dice: "-No, no le gustan los payasos, no se la muestres"...

Entonces me acorde de mis años de escuela y me acorde de los antónimos: risa-llanto, felicidad-tristeza, día-noche, luz-oscuridad, vida-muerte y tantos otros, evidentemente como las dos máscaras del teatro nunca podemos seguir un solo camino, a nuestros sentimientos siempre habrá un opuesto y nosotros tendremos un opuesto a los sentimientos de los otros...



Mientras tanto "mi payaso con sus globos" sigue transmitiéndome alegría hasta que aparezca mi antónimo, tratare que tarde bastante porque, ahora soy ¡muy feliz!!!