lunes, 15 de septiembre de 2014

Invitación desde el mármol.

En esa noche, con tanto frío que hacía temblar el cuerpo y acelerar el paso, mientras apresuradamente trataba de encontrar algún café donde encontrar un poco de calor, así,... como de la nada,... como sucede en Buenos Aires, surgió la figura engalanada, se inclinaba lánguidamente  sobre la fuente de agua e ignoraba con gallardía  mi presencia, pero de pronto,... apenas un segundo,.. ¿una ilusión óptica tal vez?,... la hermosa mujer de mármol me guiño dulcemente un ojo y me señalo sigilosamente el cielo.



¡Hermosa dama que espectáculo más maravilloso me mostraste!...
Me olvide del frío y de todo,  solo podía disfrutar, con todos mis sentidos subyugados,  de tu hermoso regalo.













Hermosa dama gracias por hacerme participe del milagro, huyeron el frío, el cansancio, el hambre, me sentí parte en un espectáculo único,...de una naturaleza que tiene su propia manera de crear arte...
Gracias mi hermosa dama de mármol por haberme dado el guiño de un momento inolvidable, que sin tu ayuda habría pasado por alto...



6 comentarios:

  1. Qué lindo momento... Por cierto, aunque me imagino que debió ser más maravilloso aún, las fotos nos acercan bastante a esa realidad mágica, con ese cielo nocturno casi rosa y esa maraña de ramas que crean un techo abstracto.

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    1. Fue una hermosa noche de esas que te hacen sentir en otro mundo lleno de paz y felicidad; tenes razón el cielo era mucho más rosado, muy especial.

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    1. Si Salvador, sin ninguna duda, fue una hermosa noche.

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