Hoy es la naturaleza la que ha despertado mis sentidos, mis ideas, mis ilusiones llevadas por el viento de los sueños que, alocadamente, pasan y se enredan en mis cabellos estremeciendo mis pensamientos con sentires de otros tiempos, de otras voces, de otros elementos.
El agua que cae susurrante delante de la cueva, ¿que melodía me susurra en su idioma cantarino?, ¿me esta invitando, tal vez, a atreverme a cruzar la muralla de gotas transparentes para conocer los misterios que encierra la atrayente cueva?.
Lamentablemente, si bien mi alma sueña con los caminos no caminados, con los senderos no andados, con los misterios no descubiertos, la terrible insensatez de la razón no me permite continuar adelante, cruzar el tenue vallado del agua que cae y con mi adultez de mujer mayor sigo mi camino sin conocer el misterio, sin atreverme a la aventura.





